Marcado por una combinación cultural, religiosa, gastronómica y musical, Puerto Rico se destaca por festejar la Navidad más larga del mundo, desde el Día de Acción de Gracias a finales de noviembre, hasta las Fiestas de la Calle San Sebastián la tercera semana de enero.

La partida proviene de la cultura estadounidense del día de “Thanksgiving”, que se instituyó para rememorar las gracias que dirigieron a Dios por las cosechas que les permitieron sobrevivir al primer invierno en las costas del Nuevo Mundo, los peregrinos del Mayflower,  barco que los transportó  desde Inglaterra hasta un punto de la costa este de América del Norte en 1621.

Para esta festividad, los residentes de la “Isla del Encanto” consumen pavo, la misma ave con la que los peregrinos dieron gracias y que también los norteamericanos digieren este día en noviembre.

DE ACCIÓN DE GRACIAS A NAVIDAD.

Los boricuas, no obstante, acompañan el pavo en la mesa con diversos tipos de arroz, batatas y otras ensaladas, como de papa, granos, coditos o verde (lechuga y tomate).

“Desde que llegamos al Día de Acción de Gracias, ya estamos enfilados para la Navidad. La comida, la música y la religión son parte de nuestra tradición cultural”, dijo Efe el historiador local Luis González Vale.

Tras la celebración del Día de Acción de Gracias, los puertorriqueños se prepararan para la víspera y el propio Día de Navidad, el 24 y 25 de diciembre, respectivamente.

El Día de Navidad es una festividad religiosa cristiana-católica que trajeron los españoles a la isla en siglo XV y en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo.

Para estas celebraciones, de igual manera, los puertorriqueños adoptaron la tradición estadounidense de vestir a una persona de Santa Claus, también conocido como Papá Noel o San Nicolás, un obispo cristiano del siglo IV que comenzó a entregar obsequios a los niños.

“La celebración de la Navidad es bien importante en la historia del pueblo puertorriqueño”, afirmó González Vale.

Para estas festividades, los puertorriqueños se reúnen en familia a comer los platos típicos puertorriqueños, como el lechón con el arroz con gandules (legumbres), pasteles (rellenos de masa de plátano o yuca), morcilla y los guineos en escabeche.

Según explicó a Efe la reconocida chef puertorriqueña Lorraine Colón, el lechón o cerdo es un animal que los campesinos albergaban en sus fincas, lo mantenían comiendo por un año hasta que decidían matarlo para acompañarlo en las festividades navideñas, junto con otros productos que estos agricultores cosechaban.

“El cerdo es un animal oportunista, que te come grama y busca tubérculos en la tierra, es fácil de obtener, porque una cerda puede dar hasta diez cerditos y, en un año, ya están listos para matarse. No es lo mismo que una vaca o un novillo que tardan más en crecer”, indicó.

“El arroz, pues siempre ha habido, y los gandules, se dan muy bien para la época navideña, aunque también depende de la cosecha. Todas las comidas son cosas de aquí o que se dan aquí”, añadió.

Colón, igualmente, mencionó que los postres típicos boricuas se confeccionan a base de algún tipo de harina “fácil de obtener y conservar”, así como el coco, y por ello se crearon el arroz con dulce, el tembleque, el dulce de coco, el majarete de maíz o de arroz, el bienmesabe y el coquito (ron con leche de coco).

DÍA DE REYES REUNIÓN DE FAMILIA Y BUENA COMIDA.

El Día de Navidad no es el único de índole religioso que los puertorriqueños también celebran, pues también se recuerda la Epifanía o el Día de Reyes el 6 de enero, cuya festividad se mantiene más fiel en la zona montañosa de la isla, restándole mérito a la llegada de Santa Claus.

“Era una oportunidad para reunir a toda la familia y comer bien”, agregó Colón, con casi 20 años de experiencia trabajando en cocinas de diferentes restaurantes de la isla.

Además de la comida, estas festividades incluyen consigo música, específicamente la típica puertorriqueña, pero de la que se destacan las parrandas, trullas o aguinaldos que, según agregó a Efe el músico puertorriqueño Quique Domenech, “era un regalo que un vecino le hacía a otro, y el remitente lo recibía con comida”.

Los “asaltos”, como también se le conocen a las parrandas, están constituidas por un grupo de personas, entre ellos, músicos, que tocan guitarras, el cuatro puertorriqueño, un güiro y la clave (dos palitos de madera), aunque eventualmente se le han incluido panderos de plena y hasta instrumentos de viento, como el trombón y la trompeta.

“Tenía que haber música sonando por los campos, con un instrumento que sonara alto, como el cuatro, por la falta de un amplificador, y así constituye su personalidad completa”, dijo Domenech, un reconocido músico del cuatro puertorriqueño.

“Obviamente somos un pueblo muy musical. Aquí, desde una piedra, sale un trovador o un cantante. En otras partes del mundo se hacen cosas muy parecidas, pero no son lo mismo”, agregó.

Algunas de las canciones típicas puertorriqueñas más conocidas son “Traigo esta trulla”, “Asómate al balcón”, y “El ña”, todas escritas por Herminio de Jesús, aunque también destacan los temas: “Dame la mano paloma”, de Luis Morales Ramos; y “Caminan las nubes” y “La botellita”, ambas de Vicente Carattini.

Igualmente, dos discos que sobresalen en esta época son los volúmenes 1 y 2 de “Asalto Navideño”, que produjo Willie Colón y Héctor Lavoe. Estos álbumes aún se cree que son los más vendidos en este tiempo.

Del mismo modo, grupos de tuna y otro grupo de artistas también promocionan nuevos discos y canciones vinculados con la temporada navideña.

Así, este año lo han resaltado el grupo Los Cantores de Bayamón, con su nueva producción, “Puerto Rico es una Fiesta 3”, y el salsero boricua Pichie Pérez, con su disco, “Alegrando la Navidad”, que incluye las plenas de “Abre la puerta” y “El bono de Navidad”.

“La época navideña significa unión familiar y el nacimiento del niñito Jesús. Es una época, en la que, si hay gente con rencor con alguna amistad o familiar, es para sanar esos problemas”, opinó Pérez a Efe.

Al director musical del grupo Los Cantores de Bayamón, José Raúl Marrero, se le puede considerar también como una de las personas que por más tiempo celebra la época de Navidad, pues luego de que culminan las Fiestas de la Calle San Sebastián, Marrero se dedica a componer sus canciones navideños para el nuevo año entre finales de enero y febrero.

“Me quedo con la música por dentro”, destacó Marrero, miembro de Los Cantores de Bayamón desde sus orígenes en el año 1992. Enfatizó que la Navidad “es la época más linda del año”.

“Es resaltar lo nuestro. Esta es la evidencia de que somos un pueblo alegre y de saber el porqué tenemos tantos artistas”, indicó.

Agregó que por ello es “que los genes del puertorriqueño son de alegría y así se manifiesta con comida, parranda y por eso las Fiestas de la Calle es el punto culminante”.

Y, mientras en otros países las fiestas navideñas van mermando o acabando, en Puerto Rico aún quedan energías para continuar celebrando con las tradicionales Fiestas de Las Calles de San Sebastián, el tercer fin de semana de enero, en el Viejo San Juan, las cuales atraen a miles de personas, tanto turistas como locales.

El evento es una celebración de la cultura puertorriqueña, y que arranca con una parada de cabezudos y pleneros, desfilando desde la entrada hasta el final de la mencionada calle cantando estribillos típicos.

La cita cultural incluye presentaciones musicales, quioscos de venta de comida típica y artesanías.

“Somos un pueblo amante de la fiesta, y por eso no es de extrañar que las fiestas tradicionales se prologuen lo más posible”, puntualizó González Vale. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Jorge J. Muñiz Ortiz.

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