Efectos de una marea de gran magnitud, debido al aumento del nivel del mar inducido por el cambio climatico

El primer estudio sobre las olas de calor marinas, caracterizadas por las temperaturas inusualmente elevadas en las aguas, abre el camino para un servicio de pronóstico y alerta temprana de eventos extremos, que permitirá a industrias como la acuicultura tomar medidas con antelación para reducir riesgos y daños.

En tierra firme, las olas de calor, episodios de temperaturas anormalmente elevadas que se mantienen durante varios días, pueden ser mortales para los seres humanos y la vida silvestre y pueden devastar los cultivos y bosques.
Pero también pueden ocurrir períodos inusualmente cálidos en el océano, que pueden durar semanas o meses, matando las praderas de algas marinas y los corales y produciendo otros impactos significativos en los ecosistemas marinos, la industria pesquera y las explotaciones de acuicultura, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE. UU.

Puesta de sol sobre el mar de Tasmania

Las olas de calor marinas (MHW, por sus siglas en inglés) ocurren en verano o en invierno, se definen en función de las diferencias con las temperaturas esperadas para el lugar y época del año, y sus características e intensidad varían dependiendo del lugar donde ocurren, pero pueden tener impactos significativos en los ecosistemas marinos y las industrias.
Sin embargo, hasta hace poco tiempo, la formación, distribución y frecuencia de las olas de calor marinas habían recibido poca atención de investigación, reconoce la NOAA (www.noaa.gov).
Esto podría cambiar con la primera investigación mundial sobre las olas de calor marinas impulsada conjuntamente por la Oficina de Meteorología del Ministerio del Medioambiente y la agencia de investigación científica (CSIRO) de Australia, un proyecto que busca allanar el camino para poner en marcha un servicio de pronóstico y alerta temprana de este fenómeno climático.


“La predicción de eventos marinos extremos proporcionará una alerta temprana a los usuarios del mar y permitirá la toma de decisiones proactivas (anticipándose a los acontecimientos) para reducir los riesgos”, señala el doctor Alistair Hobday, director del programa de investigación de océanos y atmósfera de CSIRO (www.csiro.au) e investigador principal de este proyecto.
Hobday explica que quizá “no todos los eventos de este tipo serán predecibles”, pero esta investigación buscará comprender las señales observables en el océano y en la atmósfera que permitan predecir los eventos extremos”.
UN FENOMENO METEOROLÓGICO EXTREMO Y NOCIVO.
“Las olas de calor marinas son un fenómeno meteorológico extremo y pueden tener un impacto perjudicial en la economía, y afectar negativamente las poblaciones de peces, los patrones de migración y la biodiversidad. Por eso es importante invertir en soluciones para mitigar y gestionar los riesgos que plantean” señala Sussan Ley, ministra de Medioambiente australiana.


El proyecto australiano, en el que se invertirán 186.000 euros y se utilizará un superordenador Cray XC40, permitirá lanzar una advertencia anticipada a las industrias y autoridades marinas, para que puedan tomar medidas para minimizar los impactos de estas olas de calor, así como mejorar el trabajo de conservación de los arrecifes coralinos y otros ecosistemas oceánicos, recalca.
El doctor Hobday, una de los principales expertos mundiales en este fenómeno, coincide con la ministra Ley, explicando a EFE que “pronosticar las MHW ofrece la oportunidad de prepararse con anticipación para minimizar su impacto”.
“Al igual que un pronóstico de lluvia nos permite decidir si llevar un paraguas al salir a la calle, el pronóstico de olas de calor marino ayudará a las industrias marinas a evitar sorpresas y a planificar de manera proactiva ante temperaturas más cálidas”.
Por ejemplo, “las industrias de la acuicultura podrán decidir cosechar temprano, trasladar los peces a lugares más fríos o cambiarles la dieta (ya que pueden dejar de alimentarse en climas cálidos) o aumentar el suministro de oxígeno, teniendo en cuenta que el agua cálida retiene menos oxígeno”, explica Hobday.


Apunta que “todas estas decisiones requieren semanas de planificación, por lo que un pronóstico temprano puede ayudar a un gerente a decidir el inicio de estas acciones”.
DURAN MESES Y ABARCAN MILES DE KILÓMETROS.
Las olas de calor marinas se definen como un período de cinco o más días en el que las temperaturas del océano están en el 10 por ciento superior de las cifras registradas para esa región, según el grupo internacional de trabajo Marine Heatwaves formado por científicos que investigan este fenómeno y de cuya dirección forma parte el doctor Hobday Estos severos eventos oceánicos, que pueden durar meses y extenderse a lo largo de miles de kilómetros cuadrados, han impactado en regiones oceánicas de todo el mundo y vienen aumentando su frecuencia, duración e intensidad durante los últimos 100 años, según este grupo (www.marineheatwaves.org).
La ola de calor marina más famosa, apodada ‘The Blob’, comenzó en 2014 y duró 711 días en el noreste del Océano Pacífico, con temperaturas del mar locales que alcanzaron los 2,56 grados Celsius (ºC) por encima del promedio, acabando con la vida de grandes cantidades de aves y mamíferos a lo largo de una extensa franja de la costa pacífica, señala Hobday.
Otras olas de calor han provocado el blanqueamiento masivo de los corales y la pérdida de grandes hábitats submarinos, en otras partes, como las de 2003 en el Mar Mediterráneo (4ºC más que la media durante 30 días), la del Oeste de Australia en 2011 (3ºC más que la media durante 60 días) y la del Noroeste Atlántico en 2012 (2,5 ºC más que la media durante 56 días).


Las olas de calor marinas las impulsan una amplia gama de factores, desde las corrientes oceánicas que acumulan áreas de agua caliente y el flujo de calor aire-mar, hasta el calentamiento de la superficie del océano desde la atmósfera y la influencia de los vientos y fenómenos climáticos como ‘El Niño’.
También se ven favorecidas por el calentamiento de los océanos, que han aumentado su temperatura a un ritmo de casi 0,6 ° C por siglo desde 1880, y que podrían llegar a calentarse entre 0,6 ° C y 2 ° C en su parte superior a lo largo del siglo XXI, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Daniel Galilea EFE Reportajes

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