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El Viejo Continente alberga destinos turísticos que, saliéndose de los destinos preferidos por los viajeros, son la cuna de maravillas que vale la pena recorrer este 2024.

A la hora de viajar por el Viejo Continente, hay destinos que suelen ser preferencia. Sin embargo, existen otros lugares, concretamente en Europa del Este, que esconden joyas dignas de una postal en la memoria.

RUMANÍA.

La rica herencia cultural de Rumanía se respira a lo largo de sus distintas regiones, plagadas de monumentos llenos de historia. Tiene, sin duda, varias joyas en sus diferentes ciudades y pueblos.

Castillos como los de Peles y Bran, las Iglesias de Madera en Maramures, los monasterios Pintados de Bucovina o el Parlamento de Bucarest son algunos de sus destinos más imprescindibles.

Pero, además, es un país inspirador de grandes clásicos de la literatura gótica, como “Drácula”, de Bram Stoker… Y es que no en vano, los montes de los Cárpatos en la región de Transilvania son el imaginario inolvidable del terror.

BULGARIA.

Puesta de sol sobre un valle de rosas en Bulgaria, un país que se puede definir con una sola palabra: espectacular. Foto cedida por Civitatis

¿Se imaginan poder sumergirse en un escenario digno de un cuento de hadas? Para lograrlo, solo tienen que visitar Bulgaria. Un país que se puede definir con una sola palabra: espectacular.

Bulgaria es, además, el segundo país de Europa con más manantiales. Una tierra llena de magia, donde se cultivan flores medicinales… De hecho, el “Valle de las Rosas” es una tierra fértil en la que estas florecen dando lugar a su inconfundible aceite.

Además, ríos sinuosos, valles pintorescos, bosques exuberantes, y una rica historia recogida a lo largo de sus monumentos; les están esperando. Es imprescindible, por tanto, viajar hasta la capital Sofía, pero hay otros destinos, como Plovdiv y el Monasterio de Rila que tampoco se pueden perder en su visita.

SERBIA.

Vista de la ciudad de Belgrado (Serbia) con la Iglesia de San Sava. Foto cedida por Civitatis

Serbia es otro país impregnado con la historia de Europa del Este. Y es que, al margen del reconocimiento por episodios bélicos del pasado, Serbia ofrece a sus visitantes una riqueza cultural única.

Este país alberga una de las mayores presas del mundo, la Puerta de Hierro, una construcción monumental que controla el cauce del Danubio y se encuentra en el interior del Parque Nacional de Djerdap. Además, la imponente fortaleza Kalemegdan en Belgrado es una muestra de su impresionante arquitectura.

MONTENEGRO.

El pueblo de Kotor, una de las bellezas de Montenegro. Foto cedida por Civitatis

Montenegro es un destino ideal para aquellos que no quieren elegir entre turismo de montaña, playa o monumentos: todo es posible. Pero, principalmente, es un destino ideal para los amantes de la naturaleza.

Porque podrán disfrutar del lago Skadar, la mayor reserva de agua dulce en los Balcanes y uno de los lagos más grandes de Europa, idóneo también para ornitólogos y amantes de la observación avícola; o del Parque Nacional de Durmitor.
Además, destaca la riqueza de cultura y ocio de Podgorica, la capital. Y, por si esto fuera poco, en este país se esconde el lugar conocido como la Joya de los Balcanes: el pueblo de Kotor.

MACEDONIA DEL NORTE.

Paisaje del cañón y lago Matka, en Skopje, un popular destino turístico en Macedonia del Norte. Foto cedida por Civitatis

En Macedonia del Norte, confluyen destinos idóneos, una vez más, para los amantes de dos tipos de turismo: aquellos que buscan conectar con la naturaleza, y los que desean empaparse de la historia.

Porque por un lado la capital, Skopje, está plagada de la huella del mismísimo Alejandro Magno, y puede disfrutarse a través de sus calles de la rica diversidad cultural y artística del país.

Pero Macedonia también alberga maravillas naturales como el cañón de Matka, que puede descubrirse navegando por el río Treska y explorando las cuevas de Varela. Además, en el pintoresco pueblo de Ohrid se encuentra el lago homónimo, cerca del que se erige la iglesia ortodoxa de San Juan Kaneo, desde la que admirar un paisaje digno de postal.

ALBANIA.

 

Europa del Este también tiene un destino para los amantes de las playas: Albania. Y es que es común confundir las playas albanesas con el Caribe al ver sus fotos, y no es para menos.

Este país destaca principalmente por su costa paradisíaca con aguas cristalinas, donde las sombrillas, el ambiente relajado y las impresionantes puestas de sol están garantizadas. Además, la posibilidad de disfrutar de este lugar a un precio más que razonable lo convierte en un destino aún más atractivo para el turismo.
Destinos como Gjipe, Kakome, Kroreza, Ksamil… La sensación es la misma: resulta difícil creer que uno se encuentra en una región europea y al este, ya que el paisaje evoca más a los paraísos de la América más soleada, dignos de postal.

MOLDAVIA.

Imagen de la catedral de Chisinau, capital de Moldavia.

¿Y si el destino a elegir fuese, curiosamente, el país menos visitado de todo el continente europeo? Efectivamente, se trata de Moldavia. Un antiguo territorio, anteriormente perteneciente a Rumanía, que a pesar de esta posición en el ranking vale la pena descubrir.

Su bagaje histórico y cultural, cuenta con un territorio proclamado independiente: Transnistria. Este lugar tiene una forma de gobierno distinta a la de Moldavia y con una de las pocas monedas del mundo hecha de plástico.

Además, al visitar la capital moldava, Chisináu, los turistas pueden descubrir rincones como el Parque Varea Morilor o pasear por los alrededores del Arco del Triunfo, disfrutando así de una fusión entre estilos romanos y soviéticos.

BOSNIA Y HERZEGOVINA.

Bosnia y Herzegovina, un país que indudablemente merece un lugar en la lista de joyas desconocidas de Europa del Este, puede definirse en una sola palabra, concretamente un sustantivo: belleza.

Un destino cuya capital, Sarajevo, alberga lugares impresionantes que transportan a los visitantes a épocas pasadas. No por nada es “la ciudad de los contrastes”, que entrelaza las tradiciones turcas con la arquitectura austrohúngara.

Pero este viaje al pasado continúa en lugares como la ciudad de Mostar o el cercano pueblo de Pocitelj, que con sus calles empedradas, vistas de ensueño y riqueza histórica despliegan todo el encanto cultural ante los ojos de los turistas.
Además, el país tiene también rincones imprescindibles para los amantes de la naturaleza, como Blagaj Tekija, Buna Spring y el Parque Natural de Una.
Por Nora Cifuentes.
EFE / Reportajes.

 

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