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Vista de archivo de una aurora boreal cerca de Reykjanesbaer, Islandia. EFE/ Ennio Leanza

abcas auroras boreales han teñido en las últimas fechas parte de los cielos de Países Bajos, Bélgica, Francia, Alemania o Reino Unido, latitudes en las que resulta insólito observar el fenómeno de las luces del norte, típico de países árticos como Suecia o Finlandia.
En las noches del domingo y del lunes, esos episodios provocados por tormentas solares se han dejado observar a simple vista gracias a unas condiciones meteorológicas excepcionales, con cielos despejados.

Las auroras boreales se forman porque el Sol emite partículas cargadas, denominadas viento solar, que chocan contra la atmósfera de la Tierra de forma que se libera energía en forma de luz. Esas partículas tardan entre un día y medio y dos días en recorrer los 150 millones de kilómetros que separan el Sol hasta la Tierra.

“Hace falta mucha más energía solar para que sean visibles en Bélgica”, explicó a la emisora RTBF el meteorólogo de MétéoNews Stéphane Nedeljkovitch.

La última vez que el fenómeno se observó en Bélgica fue en 2007 y antes en 2003.
“Normalmente, el fenómeno se produce principalmente por encima de las regiones polares (…) pero, si se reúnen las condiciones, se pueden producir mucho más al sur”, comentó a la cadena belga VRT el meteorólogo Ruben Weytjens.

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En 2021, un estudio de la Universidad de Iowa (EE.UU.) concluyó que las luces del norte más brillantes son producidas por poderosas ondas electromagnéticas durante tormentas geomagnéticas.

Los fenómenos, conocidos como ondas de Alfven, aceleran los electrones hacia la Tierra, lo que hace que las partículas produzcan el conocido espectáculo de luces atmosféricas.

Fuente: EFE

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