Dos cisnes juegan con una bolsa de plástico en un estanqu

“Vivir sin plástico” es el libro recién publicado de Patricia Reina y Fernando Gómez, una pareja que narra su experiencia desde el primer día que deciden evitar el uso del plástico en su vida cotidiana. Una aventura no exenta de esfuerzos, conseguida gracias a su apoyo mutuo para demostrar a los demás que es posible.

Patricia Reina y Fernando Gómez son una pareja que narra su experiencia desde el primer día que deciden evitar el uso del plástico en su vida cotidiana. Una aventura no exenta de esfuerzos, conseguida gracias a su apoyo mutuo para demostrar a los demás que es posible. Su historia la han plasmado en el libro “Vivir sin plástico” con el que tratan de difundir un  método que haga al planeta más sostenible. Comenzaron a enviar mensajes a empresas que abusan del plástico para que lo evitaran y “muy pronto nos topamos con un muro de respuestas automáticas y evasivas, por lo que abandonamos el reto antes de tiempo”, señala Fernando.

“ACTIVISMO ELECTRÓNICO EN FACEBOOK”

Patricia indica que “poco a poco, nuestros amigos nos aconsejaron que organizáramos un grupo para que fuésemos muchos los que nos quejásemos a empresas y ayuntamientos acerca del uso excesivo del plástico. Así nació “Activismo Electrónico en Facebook”, que cuenta ya con algunas pequeñas victorias”. La campaña #DesnudaLaFruta también surgió en las redes sociales. Su objetivo es pedir a los supermercados que dejen de sobreenvasar las frutas y las verduras. Desde los años cincuenta del pasado siglo las cifras de plásticos que se fabrican, así como las que se demandan y las que se acumulan en mares y océanos han hecho saltar las alarmas de organizaciones políticas y  medioambientales. Así, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró la guerra al plástico en 2017 con una serie de medidas y limitaciones a nivel internacional.

DESACOSTUMBRARSE DE LOS GESTOS COTIDIANOS

Patricia Reina Toresano y Fernando Gómez Soria, fotógrafa y teleoperador, tomaron la determinación de evitar el uso de ese material que contamina el planeta y perjudica nuestra salud, paso a paso y con gran esfuerzo por desacostumbrarse de esos gestos cotidianos, a veces, incluso, inconscientes. Primero fueron las bolsas para hacer la compra, que fueron menguando en número a medida que la trayectoria se hacía más seria y decidida en sus vidas. Después fueron guardando todos los plásticos que generaban cada uno a lo largo de una semana, y mediante juegos competitivos, se comprobaba quien de los dos había utilizado menos plásticos. El ganador era recompensado con algún premio.   Estas son las recomendaciones de Patricia y Fernando para empezar a asumir la tarea de evitar el plástico en el hogar y en la vida cotidiana con la intención de poner un grano de arena  en la disminución de esta grave contaminación que ya ahoga al planeta.

1.- Empezar a prescindir por lo más fácil de evitar y, una vez que lo tienes dominado, seguir aumentando la dificultad e ir reduciendo paulatinamente el plástico. La pareja comenzó por cotejar cómo se podían sustituir aquellos alimentos a los que estaban acostumbrados, pero envasados, como eran las verduras y las ensaladas,  y así buscar una alternativa.

2.- Buscar una frutería pequeña cerca de casa o comprar la fruta en el mercado o en el supermercado pero siempre suelta, para evitar los envasados de plástico. “Cuando ves que un solo envase contiene cuatro manzanas o cuatro plátanos en una bandeja, miremos como lo miremos no tiene ningún sentido. Todo ese tipo de envasado superfluo no aporta nada”, subraya Fernando. Para Patricia “no hace falta que sea una tienda grande, pero hasta en esos lugares puedes pedir que te dejen utilizar tu propia bolsa y solicitar que dejen de sobreenvasar la fruta y la verdura”.

SUSTITUIR LOS PRODUCTOS DE LIMPIEZA POR MEZCLAS INÓCUAS

3.- La mezcla de jabón casero, bicarbonato, vinagre y limón sustituye a todas las sustancias que se venden en el mercado y que la industria fabrica para limpiar cada rincón de la casa. La gama de productos que más contaminan, tanto por su contenido como por su continente, son los productos de limpieza que, sin embargo, la industria se ha encargado de fabricar con una amplia gama envases de distintos colores y olores, con un fin diferente para cada uno de ellos. “Nosotros empezamos a hacer nuestros propios productos de limpieza. Hay una droguería cerca de casa donde compramos jabón casero, hay mucha gente que lo hace en su casa, pero nosotros no nos hemos atrevido, además de ésto compramos bicarbonato, y con vinagre y limón se puede limpiar prácticamente todo”, indica Patricia.

4.- La leche es uno de los productos más difíciles de encontrar sin envasar en plástico, pero se debería buscar envasada en cristal o comprar a granel. Según Fernando, “depende en donde vivas hay mercados con puestos que venden la leche a granel, mediante una máquina dispensadora, o en alguna tienda aislada, incluso se puede encontrar alguna marca que vende la leche en recipientes de vidrio, pero la verdad es que es una de las cosas más complicadas de encontrar”.

!CUIDADO CON LOS ENVASES QUE NOS DAN EL PEGO¡

5.- Cuidado con los envases que nos dan el pego porque en apariencia no son de plástico y, sin embargo, lo contienen. “Hay envases de cartón, como el tetrabrik de toda la vida que contiene un 20 por ciento de plástico, o los vasos de café que utilizamos para llevárnoslo, en los que dentro de ellos hay mucho plástico escondido”, asegura Fernando. Según Patricia “las latas, aunque no lo parezcan también tienen una fina película de plástico para proteger el recipiente y evitar que la bebida o la conserva se oxiden. Hay mucho plástico escondido en todos estos recipientes, aunque no lo parezca”. Para la pareja, el material del que nos podemos fiar 100% es el vidrio y, sin embargo, la tapa de rosca de los tarros tiene por dentro una fina capa de plástico. “El acero inoxidable es muy bueno, tiene las ventajas que es duro y además es más ligero que el vidrio, no se rompe y tiene muchas ventajas. Pero a la hora de comprar es más reutilizable una botella”, argumenta Fernando. Y entre los materiales plásticos más tóxicos al que nosotros accedemos con facilidad es, según Reina y Gómez, el PVC (policluro de vinilo, que permite producir objetos flexibles o rígidos) que es el material plástico más tóxico en todos los de fabricación. Para Fernando, “está comprobado que las dosis de los tóxicos que llegan a los seres humanos no son ofensivas pero hay mucha controversia con estos temas. Es lo mismo que con el BPA (Bisfenol A, sustancia química que se utiliza en la fabricación de materiales plásticos y resinas), regulado y cuyo uso no puede pasar de un porcentaje”. Pero, cada vez se va regulando más la dosis y con mayor frecuencia, por la controversia que genera. “No hay ninguna prueba que demuestre que es capaz de producir enfermedades porque es muy difícil comprobar esto con un solo estímulo, pero dentro del mundo de los tóxicos, los BPA son los que más asustan”, indica Fernando. Los BPA son un producto químico utilizado para fabricar todo tipo de plásticos policarbonatos, latas de alimentos o de bebidas, recibos de compras o extractos bancarios, Cds e, incluso, biberones. “El verdadero peligro es la pasividad general. Miles de millones de personas mirando cómo se destroza el planeta, inmovilizadas por la convicción de que a nadie le importa”. (George Monbiot, escritor británico y activista político y ambiental – enero, 1963 , Paddington, Londres, Reino Unido). Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Isabel Martínez Pita

Los envases de plástico siguen en nuestra vida … Hay que suprimirlos
Las verduras debemos exigirlos que nos los vendan sin envases plásticos
Fernando Gómez y Patricia Reina, autores de Vivir sin plástico, delante de su alacena

 

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