Escapadas a la Luna, cenas impresas en 3D, píldoras de comida rápida, habitaciones mutantes, gimnasios que transportan virtualmente al huésped, hoteles en las cumbres de montañas, asistentes holográficos. Estas son algunas tendencias en el hospedaje del próximo siglo, según una conocida cadena hotelera.

¿Quién habría predicho hace cien años que los hoteles tendrían aire acondicionado, televisores en la habitación y un sistema de reservas computerizado? ¿Alguien imaginó en el siglo XVIII que los huéspedes podrían abrir las puertas de sus habitaciones o controlar la calefacción y la iluminación mediante un teléfono inteligente? Es poco probable. Conrad Hilton tampoco había previsto cuando se inició, en 1919 con el Mobley Hotel en Cisco (Texas, EU), estos avances pioneros en materia de hospedaje que más adelante incorporaría su propia cadena hotelera. Ahora, un siglo después de esa inauguración, la cadena tiene 5,700 hoteles en 113 países y quiere  echar un vistazo al futuro, anticipando las tendencias de hospedaje. La idea es imaginar qué innovaciones tecnológicas esperarán a los huéspedes que se registren en sus hoteles en el siglo XXII. Una de las predicciones más impactantes de los expertos de esta firma internacional y del futurista Gerd Leonhard, descritas en el informe “Hilton 100, checking into 2119” se refiere a las localizaciones.

UN VISTAZO AL SORPRENDENTE  MUNDO DE 2119

Este informe imagina un mundo donde serán habituales las escapadas al sistema solar y en el que algunos hoteles habrán migrado a otros planetas. Otros se situarán en lo alto de las montañas para mantenerse a salvo de la elevación del nivel de los mares debida al cambio climático. La vida humana en Marte, las excursiones a pie por la Luna y los viajes a lejanas islas flotantes en el mar, serán habituales, y los hoteles se adaptarán a esos nuevos entornos, según Hilton. En ese momento la sofisticación de los avances tecnológicos, sumada a la modificación de las condiciones ambientales, habrán conducido a la existencia de hoteles situados en medio de desiertos poco explorados y que antes eran inhabitables y que ofrecerán belleza, recreación y novedad al viajero, añade. Este informe predice que la tecnología, entre ella la conexión a Internet de todo tipo de dispositivos y máquinas de nuestro entorno cotidiano, permitirá que los hoteles del futuro sean personalizados  y que cada uno de sus espacios, instalaciones y mobiliarios se actualicen continuamente para responder a las necesidades de un individuo al instante. Cada accesorio y equipamiento actualizará su diseño de forma inmediata para responder a las necesidades y preferencias de cada individuo, permitiendo que una hamaca se transforme en un confortable colchón o que la habitación se convierta en una zona de relax donde darse un baño a la temperatura ideal. También anticipa que, gracias a los microchips electrónicos implantados debajo de la piel, los huéspedes podrán controlar de forma inalámbrica la configuración de los servicios que los rodean, desde la temperatura y la iluminación hasta el entretenimiento de su cuarto. La cadena hotelera anticipa que en un mundo repleto de Inteligencia Artificial, el contacto humano y el toque personal   serán más decisivos y buscados que nunca por los huéspedes y que, al mismo tiempo, la tecnología liberará tiempo para que el personal del hotel se centre en ayudar a los huéspedes a que conecten entre sí.

EL TIEMPO FUERA DE LÍNEA SERÁ UN NUEVO LUJO

Adelantan que la sostenibilidad medioambiental se integrará en todo lo relativo al diseño de un hotel, desde cúpulas a prueba de las inclemencias meteorológicas fomentadas por el cambio climático, hasta edificios construidos con los deshechos  plásticos recuperados de los océanos. En 2119 se prevé que los hoteles gestionen, al igual que un Ayuntamiento, algunos recursos de las áreas geográficas que atienden, que ayuden a preservar la cultura y la naturaleza de esos lugares y aporten servicios, como el funcionamiento de granjas de insectos ocultivos hidropónicos (en agua, sin tierra) verticales, como fuentes de alimentos para la comunidad. Los menús hoteleros incluirán entre sus elementos básicos platos a base de plantas y algunas fuentes proteicas sorprendentes, como la salsa boloñesa de escarabajos, el pastel de plancton, las brochetas de oruga o el pastel de algas “terciopelo verde”. Además, las cenas y el servicio de habitación incluirán platos con ingredientes moldeados mediante impresoras en 3D y personalizados para cada cliente, mientras que los “chefs” dispondrán de datos de las características corporales y estado de salud de cada huésped, para poder elaborar comidas basadas en sus preferencias, necesidades médicas y requisitos nutricionales. A los viajeros ocupados de 2119 se les podrán servir cápsulas de nutritiva comida rápida con la combinación de sabores que desee. Otra innovación prevista para el siglo XXII serán los gimnasios equipados con tecnologías digitales capaces de simular distintos escenarios de forma envolvente y realista, posibilitando que un huésped practique natación en una piscina intentando superar a una tortuga marina virtual o que se desafíe a sí mismo a escalar una recreación digitalizada de una cara del Monte Everest. Además, el movimiento del cuerpo humano durante los ejercicios generará una energía que será captada por distintos sistemas  y se reconvertirá en electricidad, contribuyendo a abastecer el consumo eléctrico del establecimiento, reduciendo su impacto ambiental. Además los huéspedes, incluso, podrían obtener recompensas en función de los objetivos de entrenamiento que alcancen. Quienes utilicen estas futuristas salas de fitness, podrán hacer un seguimiento de sus entrenamientos y retomarlos donde los dejaron la última vez, ya que quedarán registrados digitalmente, y contarán además con entrenadores personales holográficos, presentes mediante imágenes tridimensionales en movimiento y que podrán interactuar y hablar con los huéspedes. “Los huéspedes crearán la experiencia física que deseen, sin que sus actividades se vean restringidas por el equipamiento el espacio. Por ejemplo, podrán efectuar una caminata por la selva o practicar yoga en un iceberg, gracias a los dispositivos de realidad virtual controlados por el pensamiento, que los transportarán, al instante, al lugar donde deseen, en la Tierra u otro planeta. Hilton prevé, finalmente, que en el futuro “el tiempo ‘offline’, sin estar conectado a una red digital o a un sistema de comunicación, se convertirá en un nuevo lujo. Los huéspedes buscarán más momentos de tiempo libre de tecnología y uno de los retos de  la “industria de hospitalidad” será atender la interacción humana en un mundo cada vez más centrado en la tecnología. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Ricardo Segura

El hotel del siglo XXII no estará solo en la Tierra, sino en planetas y satélites habitables del Sistema Solar
El hotel del siglo XXII tendrá espacios virtuales para los niños que convertirán la sala en lo que quieran
El hotel del siglo XXII tendrá un espacio de fitness con una entrenador virtual
El huésped tendrá, sólo con su mente, todas las posibilidades en su habitación
Los alimentos que ofrecerán los hoteles variarán mucho con los que conocemos en la actualidad

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