Ya dice el refrán que, para gustos, los colores o que sobre gustos no hay nada escrito. Y, para bien o para mal, esta máxima también se aplica a lugares o monumentos que la gran mayoría de los que los visitan consideran espectaculares y que, para otros, no lo son tanto.

En el pasado, las malas experiencias o los “pues no era para tanto” se quedaban en reuniones familiares, en encuentros con amigos y comentarios fugaces entre compañeros de trabajo a la vuelta de las vacaciones. Pero desde la llegada de Internet y gracias a plataformas como Google Maps o TripAdvisor, estos comentarios son públicos y el valor de lo visitado se mide en estrellas. Concretamente de una a cinco. Detrás de las puntuaciones más bajas suelen estar quejas relacionadas con la gestión de los monumentos, el precio de las entradas, las zonas de servicio, la actitud de los empleados. Sin embargo, no faltan los que quieren dejar por escrito y para la posteridad que, por ejemplo, la torre Eiffel “es una puñetera torre sobrevalorada”. Son los destinos maravillosos que no lo son tanto para algunos.

CRISTO REDENTOR DE RÍO DE JANEIRO   

Jesús de Nazaret con los brazos extendidos en cruz, sobre el morro de Corcovado contempla y bendice la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil. Es una estatua de treinta metros de alto que se puede ver desde casi todos los puntos de la metrópoli. Los cariocas están orgullosos de su guardián y protector y los turistas suben en hordas a hacerse fotos bajo el abrigo de los brazos de Cristo. Forma parte de una de las denominadas Nuevas siete maravillas del mundo, pero para un usuario de Google Maps que se tomó la molestia de dejar su valoración “el Cristo es pequeño, sobrevalorado. El tren del Corcovado una porquería. La vista no es gran cosa. Un robo”. Y se puede leer también: “No me gusta estar ahí”, “mucho sol”, “falta que agreguen aire acondicionado”. “Monumento a la nada” o “un pobre Cristo hecho de hormigón”. Estas son otras de las valoraciones de usuarios que acompañan a la solitaria estrellita que le han adjudicado.                                                                                      Las malas opiniones se dividen principalmente en dos tendencias: los que se quejan de que el personal no avisa antes de comprar las entradas de que puede estar nublado y los que se quejan de que hacer una foto es imposible entre tanta otra gente que quiere sacarse su instantánea o hacerse un selfie.

IL COLISSEO DE ROMA   

“Ave, Caesar, morituri te salutant” o lo que es lo mismo, “Salve, César. Los que van a morir te saludan”. Esa era la reverencia que los condenados a muerte que participaban de recreaciones de batallas navales -conocidas como naumaquias- lanzaban al Gobernante de Roma desde el foso inundado del Coliseo. Con el tiempo, esta frase se ha atribuido a los gladiadores acrecentando su leyenda, irremediablemente unida al Anfiteatro Flavio. Seguro que más de un visitante no se ha podido resistir a mirar a las gradas desde el foso y recrearlo mentalmente. Pero el más famoso de todos los vestigios romanos, gracias en parte a Russell Crowe y su personaje El Hispano en “Gladiador”, no se libra de las “reviews” más ácidas e implacables. La mayoría de las quejas de los usuarios hacen referencia a la gestión, la mala conservación del monumento, las filas de gente para contemplarlo y el precio de las entradas. Sin embargo, comentarios con un escueto “Ruinas” se suceden en TripAdvisor o Google Maps, ¿será sarcasmo?.

El Anfiteatro de Flavio fue construido en el Siglo I y es uno de los monumentos más famosos de la Antigüedad Clásica, junto con la Acrópolis de Atenas. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980. Pero para Xavier, usuario de TripAdvisor, el Coliseo es “vamos, lo de siempre en Roma: ruinas, piedras y gente y más gente y piedras y más piedras”. En lo de la gente, por cierto, tiene razón, sobre todo si se va en temporada alta. La opinión acaba con un: “ir por ir, voy, pero si lo sé, no voy”.

LOS GUERREROS DE TERRACOTA DE XIAN  

En 1974, un campesino descubrió, por casualidad, una figura de terracota de un soldado de tamaño ligeramente superior al natural. Otros 8,000, aproximadamente, le hacían compañía bajo tierra. Son los soldados de Terracota de Xian, que custodiaban la tumba del primer emperador de China. Se dividen en tres fosas en las que los diferentes regimientos y compañías están en formación, acompañados de caballos y listos para la batalla. Hay soldados de infantería, arqueros, carros, lanceros, soldados de caballería, comandantes y oficiales.                                                                                                                                                                                                                                                            En la actualidad, los soldados no conservan todos el tono del material con el que fueron construidos, ya que los pigmentos de color se han ido perdiendo con el tiempo. Las opiniones negativas a este lugar son la minoría, pero aun así, las hay para todos los gustos. “¡Completamente aburrido! Y la historia detrás de las estatuas es estúpida. No me puedo creer que haya tirado mi dinero en esto”, escribió un usuario de Maps. Algunas rozan el humor, por llamarlo de alguna manera: “El ejército me miró y no se movieron. Malos actores, non se pelearon”, escribió Eckrich. Otras destacan por su inutilidad: “no pude jugar al `Fortnite´”. Otras, simplemente son difíciles de clasificar por su mal gusto: “Es una bazofia, casi me muero por la fealdad de las estatuas”, comentó un visitante italiano en Google. Aunque la guinda se la lleva un turista estadounidense con su constructivo “Yo prefiero AMÉRICA”. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Manuel Noriega

Coliseo de Roma
Escultura de piedra de terracota en el Museo Británico de Londres
Fotografía tomada con un dron del Cristo Redentor de Río de Janeiro
La luna baja atrás de la estatua del Cristo Redentor, en el monte de Corcovado
La parisina Torre Eiffel
Los famosos guerreros de Terracota, en la excavación arqueológica de Xian, China
Una cruz iluminada a las afueras del Coliseo en Roma, Italia

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