En la península de Istria siete encantadoras localidades, casi todas de  pequeño tamaño, pero rebosantes de historia, cultura y belleza,  cautivan el corazón del visitante como un amor a primera vista.

En Istria, la mayor península del mar Adriático y cuya mayor parte se localiza en el noroeste de Croacia, sorprende la gran cantidad de pequeñas localidades pesqueras que pueblan sus costas, así como el gran número de villas medievales fortificadas encaramadas en lo alto de las colinas que alberga su interior.

Siete de estas localidades que en el pasado obtuvieron la distinción de ciudades por su importancia, y que son un reflejo de las grandes civilizaciones y culturas que han pasado por el territorio croata a lo largo de la historia, son ahora pueblecitos llenos de encanto y de magia, cuya visita resulta inolvidable.

Con una costa de 242 kilómetros y  espectaculares paisajes, Istria cuenta también con pueblos medievales y aldeas en lo alto de sus colinas, así como viñedos y olivares en el interior, con un clima sumamente agradable, convirtiéndola es una de las más atractivas “princesas turísticas” de Croacia.

Esta península donde el turismo rural es muy popular y pueden encontrarse todo tipo de alojamientos de gran calidad, es la casa de unos singulares “siete enanitos”, que tienen personalidad propia y siembran la alegría a su alrededor al igual que los del cuento de Blancanieves, y recorrerlos es como vivir en un cuento de hadas.

“La ruta de las ciudades más pequeñas del mundo puede visitarse durante todo el año”,  declara a Efe Viviana Vukelic, directora de la Oficina de Turismo de Croacia para Italia y España.

“Los colores de la primavera y del otoño añaden un atractivo especial tanto en la costa como en el interior y son, sin duda, un buen momento para relajarse y disfrutar de la tranquilidad evitando los meses de verano que son los de mayor afluencia turística”, añade.

“Aunque la visita de las ciudades y la distancia entre ellas es corta, lo ideal sería dedicar una semana para deleitarse con tranquilidad de los bellos paisajes y de las actividades al aire libre que ofrece cada estación”, apunta Vukelic.

Explica que “por ejemplo, en otoño, muchos visitantes se unen a la ‘caza de trufas’ con expertos cazadores y sus perros, para después degustar las exquisitas especialidades culinarias con trufas”.

GROZNJAN Y MOTOVUN: ARTE, BELLEZA E HISTORIA.

Las primeras dos localidades de la “Ruta de las ciudades más pequeñas del mundo”, como la denomina la Oficina de Turismo de Croacia (OTC), son Groznjan y Motovun, situadas en el norte de la península, apenas separadas por unos 15 kilómetros.

Groznjan (Grožnjan), también es conocido como el “Pueblo de los Artistas” porque durante los meses de verano sus calles se llenan música y arte, y allí trabajan y exponen su obra numerosos artistas contemporáneos.

Este pueblo, en el que se respira un ambiente bohemio y resuenan el jazz, el blues y la música clásica, está rodeado por senderos que serpentean a través de bellos paisajes naturales y cuenta con una ruta ciclista de unas tres horas de duración, que  desciende desde la colina hasta el valle.

El pueblo medieval de Motovun fue fortificado por los venecianos, y así lo refleja el típico león veneciano que guarda la puerta exterior, dominando la colina a cuyos pies discurre el río Mirna, surcando el valle, en medio de un paisaje que recuerda a la Toscana italiana.

Esta localidad encaramada en lo alto de una colina es el lugar más visitado de Istria por aquellos que practican el parapente, informa la OTC (https://croatia.hr/es-ES) .

LA CIUDAD MÁS PEQUEÑA DEL MUNDO.

En el interior de Istria se localiza otro de los pequeños pueblos de esta península: Hum, donde el tiempo parece haberse quedado detenido en la Edad Media, según sugiere su arquitectura urbana en buen estado de conservación.

Recorrer los encantadores rincones y calles medievales de la ciudad no lleva más de dos horas, durante las cuales es probable que el visitante se cruce con todos sus habitantes, ¡alrededor de diecisiete!.  Es que Hum presume de tener el título de la ciudad más pequeña del mundo, de acuerdo a la OTC.

Si se viaja hacia la costa oriental de la península, se llega a la menos turística, pero no por ello menos interesante, villa de Labin, una ciudad medieval situada a unos tres kilómetros de la costa, construida en un lugar estratégico.

Su centro histórico, con callejuelas empedradas y una arquitectura pintoresca y colorida atrae al visitante en busca de información sobre un antiguo habitante, Matías Flacius Illyricus, reformador y colaborador de Martín Lutero, y de historias mineras, las cuales pueden conocerse en una destacada instalación del Museo Municipal, de acuerdo a la OTC.

OTRAS  JOYAS DE LA COSTA ADRIÁTICA.

La siguiente parada en la ruta croata de las ciudades más pequeñas, es la no tan pequeña Pula, la urbe más grande de Istria, con más de 50.000 habitantes, cuyos orígenes son anteriores a la época de las colonias romanas y donde se alza majestuoso y desafiando al tiempo, el sexto anfiteatro romano más grande y mejor conservado del mundo,  según al OTC.

Frente a las costas de esta animada ciudad junto al mar, llama la atención del visitante un archipiélago de catorce islotes que forman el Parque Nacional de Brijuni, valioso por su fauna, flora e interés cultural, al que se puede acceder en barco desde la vecina localidad de Fazana. Y en julio la ciudad se engalana con su evento más importante, el Festival de Cine de Pula.

Recorriendo la costa hacia el norte se llega a la ciudad más visitada de la península, y a su vez situada en una pequeña península: la adoquinada y romántica Rovinj, que cuenta con una de las construcciones barrocas más bellas de Istria, dominando la ciudad, la iglesia de Santa Eufemia,  la patrona de la ciudad cuyas reliquias están en una tumba de mármol de este templo.

Rovinj es una de las poblaciones más pintorescas de la costa croata, tan bella que fue elegida allá por el siglo XIX para abrir el primer centro de aguas curativas, según la OTC,  con un precioso archipiélago muy próximo a ella.

El recorrido por las siete ciudades culmina en Porec, cuyo centro histórico está delimitado dentro una península, como ocurre con otras ciudades costeras de Croacia, considerada por la OTC como destino cultural por el gran número de monumentos históricos y sus calles romanas en perfecto estado que nos traslada a épocas pasadas.

Su trazado lo construyeron los romanos pero, al caer el Imperio romano, la ciudad pasó a manos del Imperio bizantino que dejó un importante legado reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, entre ellos la basílica Eufrasiana con sus magníficos frescos, según a OTC, que añade que en esta región se puede practicar rápel y visitar la famosa cueva de Baredine. Reportaje e imágenes. Efe

Por: Daniel Galilea.

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