El volcán Anak Krakatau arroja lava durante una erupción vista desde la isla Rakata en Lampung, Indonesia, el 19 de julio del 2018

El Anak Krakatau (hijo del Krakatoa) mantiene su poderosa presencia en aguas de Indonesia y nos recuerda periódicamente con sus jadeos en forma de expulsiones de ceniza, humo y magma, que sigue dormido pero podría despertar en cualquier momento con consecuencias imprevisibles.

Su último estallido de actividad se inició en abril de 2020, en plena crisis del nuevo coronavirus, cuando comenzó a ”jadear”  produciendo algunos eventos relativamente reducidos, pero notables, y recordando al mundo que sigue allí, dormido pero vivo y que podría desencadenar un nuevo episodio devastador.

Es el volcán Anak Krakatau (en español, hijo del Krakatoa) que emergió de las aguas más de medio siglo después de la gran erupción del Krakatoa en1883, que costó la vida de más de 36.000 personas y cuyos efectos se sintieron alrededor del mundo durante semanas, y que el 22 de diciembre de 2018, tuvo una fuerte erupción que causó un tsunami que provocó cientos de muertos y miles de heridos y desplazados.

La erupción de 2018 provocó el derrumbe parcial del cono del  Anak Krakatau, que ahora se levanta a unos 110 metros sobre el nivel del mar (snm), tras colapsar y perder dos tercios de su altura original, calculada en unos 338 metros snm.

El Anak Krakatau mantiene una presencia poderosa y también amenazante en el estrecho de Sunda,  entre las islas indonesias de Java y Sumatra, con más de 50 períodos  conocidos de erupciones a lo largo de casi 2.000 años, según el Observatorio de la Tierra, EO (https://earthobservatory.nasa.gov) de la agencia NASA estadounidense.

El EO es parte del proyecto de observación de la Tierra EOS en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

El último estallido de actividad del volcán indonesio ha producido numerosos penachos y flujos de lava en 2020, incluidos algunos eventos relativamente pequeños pero notables en el mes de abril, según el EO.

El 13 de abril de 2020 el instrumento Operational Land Imager (OLI) del satélite estadounidense Landsat 8,  captó una imagen de color natural del volcán y un penacho sobre su pico, a la que se superpuso un registro infrarrojo detectada por el OLI, de lo que posiblemente sea roca fundida, según el EO.

Soplos violentos del Anak Krakatau captados el 13 de abril por el Landsat 8. El volcán está en el centro y un poco hacia abajo de la foto, indicado por un punto rojo, correspondiente a un registro infrarrojo (Imagen del Observatorio de la Tierra de la NASA, procesada por el visualizador de datos Lauren Dauphin)

“La ubicación del penacho sugiere que es de origen volcánico y que, probablemente, esté compuesto principalmente de vapor de agua y gas”, señala la vulcanóloga de la NASA Verity Flower.

“En la imagen de color natural, tomada el 13 de abril, las pequeñas partículas reflectantes hacen que un penacho parezca blanco, mientras que las partículas de ceniza más grandes y oscuras tienden a verse grises o marrones”, explica Flower, que trabaja en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Por su parte, el Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia (PVMBG) informó que la roca incandescente había estallado en la superficie del volcán con “intensidad insignificante” en los días previos a esta imagen.

“El volcán Anak Krakatau ha mostrado estas pequeñas erupciones eruptivas periódicamente en los últimos años, pero también puede mostrar una actividad más destructiva, como las erupciones que provocan tsunamis”, señala Flower.

Según la declaración del 11 de abril de PVMBG, los peligros de la actividad reciente del volcán incluyeron fuentes de lava, flujos de lava y lluvia de cenizas en un radio de 2 kilómetros alrededor del cráter, y una lluvia de ceniza más fina podría extenderse aún más dependiendo de la fuerza de los vientos, de acuerdo al EO.

De todos modos,  el nivel de alerta se mantuvo en dos en una escala de uno (bajo) a cuatro (alto), según esta misma fuente.

Una vista aérea muestra el monte Anak Krakatau en erupción en Lampung (Indonesia), el 23 de diciembre de 2018

ERUPCIONES NORMALES, CON CIERTO PELIGRO

“Las erupciones del volcán Krakatoa (nombre correcto Krakatau) y más concretamente de su actual cono activo, el Anak Krakatau, son muy frecuentes”, declara el doctor en Geología y profesor de Investigación Joan Martí, director del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Barcelona, España.

Explica a Efe que estas erupciones se han producido desde que este volcán inició “su continuo crecimiento en el interior de la caldera formada en la gran erupción del 1883 que destruyó una gran parte del anterior edificio volcánico”.

“Este complejo volcánico se encuentra  en  una de las zonas geodinámicamente más activas de nuestro plantea, donde la actividad volcánica y sísmica es prácticamente continua”, señala.

Esta última erupción de abril sigue las mismas pautas que las erupciones anteriores, según el profesor Martí, quien señala que se trata de “erupciones explosivas de tipo estromboliano a vulcaniano, es decir de un grado de explosividad intermedia en este tipo de volcanes que emiten magmas ricos en gases, ocasionalmente acompañadas de fases más fluidas con formación de coladas de lava”.

“En un contexto más general de la actividad de este volcán, esta nueva fase eruptiva debe considerarse normal, que implica el crecimiento continuo de este edificio volcánico y que, a buen seguro, continuará en los próximos años”, puntualiza este experto en vulcanología.

“La erupciones de este volcán ya deben considerarse peligrosas, a tenor de lo observado en 2018 o la catastrófica de 1883, aunque  no tanto por lo los posibles impactos directos sobre poblaciones cercanas, ya que es una zona aislada y no habitada”, según Martí.

Destaca que deben considerarse peligrosas debido a “sus consecuencias indirectas derivadas de la emisión de cenizas en la atmósfera o, más importante, de los problemas de inestabilidad de las laderas del volcán, que pueden causar otros procesos altamente destructivos como tsunamis,  que pueden afectar zonas mucho más alejadas y con alta densidad de población”.

“En la erupción de 1883 estos fenómenos causaron la muerte a más de 36.000 personas y el 22 de diciembre de 2018 el deslizamiento de un flanco del joven volcán generó un tsunami que causó más de 430 muertes, 14.000 personas heridas y 33.000 desplazados más a lo largo del Estrecho de Sunda”, recuerda.

Señala que “los volcanes, y más las islas volcánicas, son sistemas multiriesgo, no solo por el hecho de que una erupción volcánica puede ya general diversos peligros como gases, lavas, caída de piroclastos (fragmentos sólidos de material volcánico expulsado) y flujos piroclásticos, sino por su efecto disparador “causa-efecto” de otros fenómenos peligrosos”.

“Estos fenómenos, colaterales al fenómeno eruptivo, pueden ser terremotos, deslizamientos de terreno, tsunamis y efectos meteorológicos, entre otros, y su escala de afectación puede ser mucho mayor que la de la propia erupción, tal como se ha observado en diversas ocasiones en el volcán Krakatau”, conluye el profesor Martí. Por Ricardo Segura.

Reportaje: Agencia EFE

Imágenes: EFE/Ghazali/EPA/Nurul Hidayat/Bisnis Indonesia

El Anak Krakatau de Indonesia lanzó una pequeña columna de vapor el 7 de julio de 2009, la cual fue captada por el instrumento Advanced Land Imager (ALI) del satélite Earth Observating-1 de la NASA, cuando pasó por encima del volcán. (Imagen de la NASA creada por Jesse Allen)

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