La entrada a la exposición ya deja claro que es un lugar para la reflexión

El planeta rojo siempre ha movido al ser humano a buscar en él vida, un futuro fuera de la Tierra, fantasías y toda clase de historias que ahora el Museo del Diseño de Londres reúne en la exposición “Moving to Mars”.

La muestra pretende mostrar una visión cercana de cómo sería una visita espacial a Marte, a través de objetos, réplicas e historias del planeta más cercano a la Tierra. La entrada a la exposición ya deja claro que es un lugar para la reflexión. La frase que atiende a cada visitante es la siguiente: “Algunos dicen que deberíamos arreglar este planeta primero, pero aprender a sobrevivir en Marte quizás nos ayude a salvar la Tierra”. Su sentido lo explica Eleanor Watson, comisaria de la exhibición: “La exposición mira hacia cómo sería una misión a Marte, por qué queremos llegar allí, cómo lo haremos y qué papel tendrá el diseño en ello. Una parte interesante de la exposición es que sea un punto de debate”. Para llegar a ese punto de debate, primero hay que comenzar un viaje que arranca en los primeros avistamientos del planeta, cuando Galileo Galilei trazó la órbita de Marte, Christiaan Huygens, astrónomo holandés, calculó un día marciano y cuando el astrónomo William Herschel vio hielo en los polos, pensando que quizás habría vida en él. Se recopilan decenas de artefactos históricos y, a su vez, se hace un repaso por Marte en la vida popular. Cómics, carteles de películas, incluyendo la icónica “Mars Attacks!”, con Jack Nicholson y Pierce Brosnan, el disco de David Bowie “Life on Mars?” e incluso un videojuego de construcción y supervivencia ambientado en Marte.

Watson no tarda en dar una razón al interés que siempre ha despertado Marte en las personas, desde hace miles de años. “Es porque podemos verlo con nuestros ojos. Es ese círculo rojo en el cielo. Ha servido para que creemos muchas historias”, apuntó. Algunas falsas y otras reales, como la de la misión espacial Curiosity, la cual está recreada con un vídeo espectacular e inmersivo a tres pantallas que explica los detalles más divulgativos del proyecto. A modo de curiosidad, también se incluye en la exposición un modelo a escala real del Exomars, que viajará a Marte en 2020 para tratar de dilucidar si alguna vez ha habido vida allí y que ha sido cedido por la Agencia Espacial Europea. También hay espacio para conocer cómo sería vivir en Marte, para lo cual se utiliza la experiencia previa de los viajes a la luna y al espacio, por ejemplo. Así, se puede encontrar comida envasada y lista para su preparación con un poco de agua, trajes hechos para resistir la baja gravedad de Marte y herramientas desarrolladas para su uso fuera del planeta Tierra.

Una de las últimas salas de “Moving to Mars” muestra los diferentes modelos de ciudades que se han planteado, tanto los que conciben una vida casi debajo de la superficie del planeta, como aquellos que optan por torres. El cultivo de comida así como la obtención de agua también están bien representados. Todo está encaminado a que cuando el visitante se adentre en el final de la muestra decida su posición respecto a la conquista espacial. De este modo, se puede responder a una encuesta que va desde los que echarán de menos el planeta Tierra, hasta los que están dispuestos a irse hoy mismo a Marte, un viaje que podría requerir cerca de unos 300 días en completarse, en función de la velocidad de la nave. La exposición “Moving to Mars”, permanecerá abierta hasta el 23 de febrero de 2020. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Manuel Sánchez Gómez

La exposición ‘Moving to Mars’
Una de las últimas salas de ‘Moving to Mars’ muestra los diferentes modelos de ciudades

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