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Desde 2017, Serena Williams persigue su Grand Slam número 24.

Considerada una de las mejores deportistas de la historia, ningún tenista en activo, tanto en categoría femenina como masculina, ha ganado más Grand Slam individuales que ella; 23, para ser exactos. Y está solo a uno del récord que ostenta la australiana Margaret Court. La reina de la raqueta, que comenzó a curtirse en las pistas públicas de Los Ángeles y debutó con 14 años, cumple 40.

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++ “A los 17 gané mi primer Gran Slam y supe que había más en mí. De hecho, estaba tan segura que cuando dejé la casa de mi padre para mudarme con mi hermana Venus le dije que podía quedarse con mi trofeo del US Open”, recordaba en una entrevista en 2019.
++ Desde 2017, cuando ganó su último Grand Slam, el título número 24 se le resiste. De hacerse con otro triunfo de los “grandes” igualaría a la australiana Court.
++ Me encanta defender a las personas y apoyar a las mujeres. Ser la voz que millones de personas no tienen”.

El nombre de Serena Williams empezó a sonar con fuerza a finales de los años noventa, cuando aún rozaba la mayoría de edad y tras iniciarse profesionalmente sobre la pista en 1995. Pero su relación con la raqueta empezó mucho antes.
Nació en Saginaw, Michigan, y creció en Compton, un área de Los Ángeles famosa por su conflictividad en aquellos años. Su padre, Richard, antes incluso de que nacieran las hermanas, con un año de diferencia –Venus es un año mayor- y siendo las menores de cinco hijas, había decidido convertirlas en profesionales porque había visto a un tenista recibir un cheque de 30.000 dólares, según contó la revista O, The Oprah Magazine, en 2003.

Serena Williams lo ha ganado todo en el mundo del tenis.

Él aprendió de manera autodidacta. “Se quedó despierto muchas noches viendo vídeos para poder enseñarnos. Él le enseñó a nuestra mamá y luego ellos nos enseñaron a nosotras”, contó la tenista al medio. Richard pasó de ser su padre a también su primer entrenador. “Nuestro padre no recibe reconocimiento suficiente. Él nos enseñó a sacar y nosotras tenemos los mejores servicios en el tenis femenino”, aseguró Williams entonces.
Se convirtió en profesional un año después que su hermana Venus, en 1995. Su potencia y su juego no pasaron desapercibidos. Aunque Venus le llevaba un año de ventaja en la andadura profesional, fue Serena la primera en conquistar un Grand Slam en solitario. Fue el US Open de 1999.
“A los 17 gané mi primer Gran Slam y supe que había más en mí. De hecho, estaba tan segura que cuando dejé la casa de mi padre para mudarme con mi hermana Venus le dije que podía quedarse con mi trofeo del US Open”, escribió Williams en Harper’s Bazaar en 2019. “’No te preocupes’, le aseguré. Conseguiría otro para mi casa. Eso fue confianza. Gané el US Open no una ni dos, sino seis veces”.
En ese mismo campeonato las dos hermanas lograron una victoria juntas en dobles. Este binomio les reportó otros 13 títulos de Grand Slam. En 2002 Serena firmó tres títulos importantes: Roland Garros, US Open y Wimbledon. Aunque para hacerse con estos trofeos tuviera que derrotar a su hermana en sendas finales. El Grand Slam que le quedaba, el Abierto de Australia, lo ganó por primera vez el año siguiente.
En 2014 igualó a Martina Navratilova, otra leyenda del tenis, al conquistar su 18ª Grand Slam. Los tres siguientes llegaron un año después, en 2015. En 2016 ganó sobre la hierba de Londres para el sumar el 22º. En Australia en 2017 consiguió el último de su lista hasta el momento.
Ese mismo año la tenista hizo público que estaba embarazada y dio a luz a su hija Alexis Olympia Ohanian Jr. en septiembre, fruto de su relación con el fundador de Reddit, el empresario Alexis Ohanian. Volvió a las pistas diez meses después de dar a luz.
“Casi muero después dar a luz a mi hija, Olympia”, escribió ella misma en CNN en febrero de 2018. A pesar de haber tenido un embarazo sin complicaciones, en el momento del alumbramiento necesitó una cesárea de emergencia y la operación se produjo sin sobresaltos y antes de darse cuenta, dijo, tenía a su hija en sus brazos. “Pero lo que siguió 24 horas después del parto fueron seis días de incertidumbre”, añadió.
Lo que siguió, de acuerdo con su relato, fue, primero, una embolia pulmonar. Debido a su historial médico, cuando notó que le costaba respirar avisó a las enfermeras. Por los episodios de tos fuerte, la incisión de la cesárea se abrió. “Volví al quirófano, donde los doctores encontraron un gran hematoma, una inflamación de sangre coagulada, en mi abdomen. Y luego volví al quirófano para un procedimiento que evita que los coágulos viajen a mis pulmones”. Cuando finalmente le dieron el alta, tuvo que pasar seis semanas en reposo total.

Serena Williams ha ganado 23 Grand Slam.

EL BUSCA DEL GRAND SLAM NÚMERO 24.
En 2018, llegó a las finales de Wimbledon y del Abierto de Estados Unidos, pero no ganó. En 2019, volvió a disputar ambas rondas con el mismo resultado. Hasta el momento, el título número 24 se le resiste. De hacerse con otro Grand Slam igualaría a Court, la australiana que ostenta el récord, ahora pastora evangélica y que en 1970 elogió el Apartheid en Sudáfrica y que se ha manifestado en diferentes ocasiones contra el colectivo LGTBI.
Al margen de su carrera en la pista, Williams es también empresaria, involucrada en proyectos relacionados, por ejemplo, con la moda y las finanzas, y una feroz defensora de los derechos de las mujeres y de los negros.
“En esta sociedad, a las mujeres no se les enseña ni se espera de ellas que sean ese futuro líder o futuro CEO. La narrativa tiene que cambiar”, dijo a la edición británica de Vogue el año pasado.
“Alguien en mi posición puede mostrar a las mujeres y a las personas racializadas que tenemos una voz, porque Dios sabe que uso la mía. Me encanta defender a las personas y apoyar a las mujeres. Ser la voz que millones de personas no tienen”.
“Me han tratado injustamente, mis colegas masculinos me han faltado al respeto y, en los momentos más dolorosos, he sido objeto de comentarios racistas dentro y fuera de la pista”, escribió en Fortune en 2017, en un texto en el que también puso el foco en cómo la brecha salarial entre los sexos afecta más a las mujeres negras. “Los ciclos de pobreza, discriminación y sexismo son mucho más difíciles de romper que el récord de los Grand Slam”, sentenció.
Mateo Castillo.
EFE Reportajes.

 

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