El duelo entre el Real Madrid y el París Saint-Germain encierra, al menos, cuatro confrontaciones en su interior. Cara a cara estarán la historia del fútbol frente al nuevo modelo emergente, una estrella consolidada contra otra que mira al futuro con ambición, dos entrenadores de trayectorias diferentes y dos presidentes que comparten una misma ambición.

Los focos del mundo del fútbol están puestos el 14 de febrero en el Santiago Bernabéu y el 6 de marzo en el Parque de los Príncipes. El duelo de octavos de final de la Liga de Campeones (Champions League) entre el Real Madrid y el París Saint-Germain contiene varias batallas dentro de una misma guerra.

La vieja aristocracia del fútbol, encarnada en el club que más veces ha ganado la Copa de Europa, se mide al nuevo régimen que, mejor que ningún otro equipo simboliza el pujante poderío financiero de los gaseodólares cataríes que financian el PSG.

El Madrid tiene el reto de aguantar el empuje de un club que, a base de talonario, tiene puesto en el asalto a Europa su máxima aspiración.

Son dos modelos antagónicos que persiguen un fin común, el de hacerse con los mejores jugadores del mundo. El Madrid trata de hacerlo, además de con dinero, con el prestigio que supone vestir su camiseta.

El PSG, carente de ese pasado, lo hace con ingentes cantidades de dinero y con el atractivo que supone un proyecto nuevo que permite a los mejores jugadores del mundo escribir las páginas en blanco de la historia del club.

CRISTIANO FRENTE A NEYMAR.

Será el duelo entre Cristiano Ronaldo y Neymar, ambos nacidos un 5 de febrero. El portugués, hace 33 años, afronta el choque con signos de desgaste mostrados tras ganar el pasado año su quinto Balón de Oro. Pero el portugués se transforma en la competición europea, donde esta temporada se convirtió en el primer jugador de la historia en marcar en los seis partidos de la fase de grupos, en las que totaliza 60 goles, tantos como Lionel Messi.

Neymar cumplió 26 años y lo celebró por todo lo alto, deseoso de mostrar al mundo su rabiosa buena salud, convertido en el jugador más caro de la historia, el mejor pagado de Francia y el mejor posicionado para suceder a Ronaldo y a Messi en el palmarés del Balón de Oro.

El brasileño sabe que el tiempo corre a su favor, pero no quiere esperar y sabe que su calidad, el precio de su traspaso, sus cualidades de líder deben superar la prueba de un partido de la talla del que le enfrentará al Real Madrid.

Superarlo sería un atajo para alcanzar la cima del fútbol mundial que el mundo entero le augura y él ansía.

DUELO EN EL BANQUILLO.

En el banquillo, el duelo enfrentará a un francés al frente de los españoles y a un español que dirige a los franceses.

Tanto Zinedine Zidane como Unai Emery se juegan su futuro, porque el que caiga tendrá pocos argumentos para reivindicar seguir en el puesto. Son dos técnicos que han llegado a su puesto con trayectorias diferentes.

Emery (46 años) comenzó desde abajo y fue escalando puestos, ganando títulos, en particular tres Ligas Europa con el Sevilla, hasta llegar a uno de los equipos más ambiciosos del mundo.

Zidane (45 años), jugador de enorme prestigio, inició su carrera en los banquillos desde arriba, en un Real Madrid a la deriva que condujo a la cima de Europa en su primer año, gesta que repitió al siguiente, algo que nadie había conseguido desde que comenzó el formato de la Liga de Campeones.

Pero ambos afrontan un reto nuevo. El español el de gestionar una de las plantillas más caras del mundo, algo a lo que no está acostumbrado. El francés, el de enderezar el rumbo de una nave que ha perdido el norte, una situación que no había vivido hasta ahora.

Si el Madrid llega al duelo con las mismas bases que le llevaron a ganar la Liga de Campeones, es en buena medida por deseo de Zidane.

Los blancos dejaron escapar a algunos de sus reservas de lujo, como el delantero español Álvaro Morata, el central portugués Pepe o el  centrocampista colombiano James Rodríguez y apenas se reforzaron con futbolistas de renombre.

Muy alejado del liderato de la liga, el técnico blanco tiene en la competición europea su única tabla de salvación. La irregular marcha del equipo ha agotado el crédito del francés. En un fútbol en el que solo cuenta el presente, “Zizou” debe ofrecer algo a la afición y a la directiva. Algo más que su pasado en el césped y en el banquillo.

Tampoco tendrá excusas Emery. El vasco, que llegó al banquillo del PSG con la vitola de ganador, fracasó en su primera temporada en el equipo, con quien no ganó la liga y se estrelló en Europa.

El club aceleró su proyecto con la adquisición de los dos futbolistas más caros de la historia. Pagó 222 millones de euros (272 millones de dólares) para arrebatar a Neymar al Barcelona y asentó así las bases de un nuevo paradigma en el mundo del fútbol en el que, unas semanas más tarde, desembolsó otros 190 millones (233 millones de dólares) por el francés Kylian Mbappé.

Se trata de dos jugadores jóvenes -el francés acaba de cumplir 19 años- y con futuro, frente a la plantilla madridista, más capeada y experta, que sabe bien torear la competición europea, que ha ganado en tres de las últimas cuatro ediciones.

Con los refuerzos de renombre que le dieron, Emery no tiene tampoco coartada para no avanzar en Europa y un fracaso contra el Real Madrid le dificultaría seguir el año próximo al frente del equipo.

En el caso de Zidane, una eliminación le condenaría a vivir el resto de la temporada aferrado al difícil sueño de la liga, muy lejos del liderato, lo que podría asemejarse a una lenta agonía, a menos que el club decida comenzar a pensar en la siguiente temporada, con o sin él en el banquillo.

Para Emery, no superar los octavos de la Liga de Campeones por segunda temporada le cerraría las puertas para la próxima temporada, aunque gane los títulos nacionales, algo que ya ha quedado claro que no satisface la sed de los propietarios cataríes.

PRESIDENTES CON IDÉNTICAS AMBICIONES.

El cuarto duelo estará en los palcos, entre dos presidentes con idénticas  ambiciones, que ambicionan a los mejores jugadores del mundo en sus equipos.

Florentino Pérez y Nasser al Khelaifi afirman que son buenos amigos, aunque las sonrisas forzadas, de circunstancias, marcan sus encuentros.

Entre el magnate de la construcción y el extenista catarí, catapultado al frente del imperio mediático del emirato y de su joya de la corona, el PSG, hay más que codazos por algunos jugadores.

Por el momento, los gaseodólares que Catar ha puesto al servicio del PSG han podido más en el caso de Mbappé, aunque Florentino ansía cobrarse la revancha arrebatando a Al Khelaifi a Neymar.

Cristiano Ronaldo frente a Neymar
El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo saluda al entrenador Zinedine Zidane
El entrenador del PSG, el español Unai Emery
El presidente del club, Florentino Pérez
El Real Madrid tiene el reto de aguantar el empuje del club parisino
Formación del PSG, un equipo hecho a base de talonario que tiene como gran objetivo la Liga de Campeones
Los jugadores del París Saint Germain Neymar Jr. y Kylian Mbappe
Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, fue el hombre que consiguió el fichaje de Neymar por el club parisino

Por: Luis Miguel Pascual.

Ni te imaginas lo que aparece en estas ligas 

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