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El argentino fue uno de los grandes deportistas latinoamericanos del siglo XX, un genio de la raqueta que venció a la mayoría de sus rivales pero que jamás fue reconocido como el número 1 mundial. Ahora un documental de Netflix pretende recuperar su honor y su lugar en la historia del tenis.

Guillermo Vilas fue un excelente tenista, ganador de 62 torneos de la ATP, entre ellos cuatro Grand Slam: Roland Garros en 1977, el Abierto de los Estados Unidos en 1977 y el Abierto de Australia en 1978 y 1979. Su zurda fue una de las mejores del circuito, circunstancia que pueden acreditar Jimmy Connors, Björn Borg, Ilie Nastase, Arthur Ashe o John McEnroe, los grandes rivales con los que le tocó enfrentarse.
Entre sus proezas, consiguió 130 victorias en un mismo año, 1977, aunque nunca le reconocieron ser el número uno del tenis mundial. “Agarren todos los números uno, chequeen todos los torneos que ganaron ese año y no llegan a la mitad de lo que yo gané”, argumenta Vilas en el largometraje “Vilas: Serás lo que debas ser o no serás nada”, que emite Netflix.


El argentino lleva más de 45 años exigiendo una revisión de las clasificaciones para que se le reconozca como número 1 del mundo en su tiempo. “Alguien utilizó todo lo más malo que tenía para hacerme creer que yo no fui el número uno”, se defiende Vilas.
A pesar de las continuas reclamaciones, Vilas siempre tuvo una respuesta negativa por parte de las autoridades de la ATP, la Asociación de Tenistas Profesionales, aunque sí recibió la ayuda del periodista Eduardo Puppo, quien durante doce años ha investigado y analizado minuciosamente todos los resultados de las clasificaciones del tenis masculino del mundo entre 1973 y 1978 para demostrar que Vilas si mereció ser reconocido como el número uno.
“En junio de 2007, me enteré de un nuevo reclamo de Villas a la ATP, y comprendí que era una injusticia histórica”, explica Puppo, quien asegura que su investigación partió de la decisión que tomó ese año la WTA, versión femenina de la ATP, que determinó que la australiana Evonne Goolagong Cawley debió ser número uno por delante de Christ Evert durante dos semanas en 1976.


La investigación de Puppo, que contrató al matemático rumano Mariam Ciulpan, no tuvo la misma respuesta. El informe de 1.200 páginas que presentó en la ATP fue rechazado por esta asociación en 2015.
“No podemos adoptar la versión del ranking que nos dan como una historia oficial. Si lo hiciéramos, tendríamos a todos pidiendo por lo mismo. ¿Dónde pararíamos?”, se defendía el entonces máximo responsable de la ATP, Chris Kermode, en las páginas de New York Times.
EL RECONOCIMIENTO DE LOS TENISTAS.
De toda esta investigación ha quedado una gran amistad entre Vilas y Puppo. “No es que el me eligió a mí ni yo a él. Fue la propia vida que nos fue juntando”, argumenta Puppo.
El tenista argentino pidió al periodista que fuera “custodio de mis cosas”, de todo el material deportivo que utilizó en su carrera, buena parte de sus trofeos y objetos que le han acompañado en su vida, además de asuntos personales como los diarios que escribía y las 46 cintas de casetes que entre mayo de 1973 y finales de 1979 fue grabando.
“Quiero que permanezca en Argentina que es donde todo empezó y debe terminar acá”, explica Puppo que le dijo “Willy”, como es conocido Vilas. “Lo más conmovedor de esta relación es cuando me dijo que yo fui un milagro en su vida”, destaca el periodista.
Actualmente, Guillermo Vilas, de 68 años, vive en Montecarlo desde 2016 junto a su mujer, la tailandesa Phiangphathu Khumueang, y sus cuatro hijos, aunque en los últimos meses su salud ha sufrido un grave deterioro cognitivo.


A pesar de no contar con el reconocimiento de ser el número uno, si ha recibido el respaldo de sus paisanos y de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), que el pasado mes de junio le nombró Embajador Mundial del tenis argentino y Capitán Honorario del equipo local de la Copa Davis.
“Lo acepto y agradezco, no importa si llega tarde o temprano en mi vida, lo que importa es que se acuerden”, dijo Vilas en un comunicado difundido por la AAT.
“Su forma de jugar, su mentalidad. Creo que todo eso influyó en mí y en muchos jugadores en Argentina”, reconoce Gabriela Sabatini, una de las celebridades del tenis que participa en el largometraje “Vilas: Serás lo que debas ser o no serás nada”.
Para el alemán Boris Becker, “si hablamos de los jugadores más importantes de la historia del tenis, Guillermo Vilas es uno de ellos”. El español Rafael Nadal destaca la figura de “Willy” como uno “de los grandes de nuestro deporte, tuvo un impacto muy importante dentro del tenis latinoamericano, creo que todos los deportistas latinoamericanos se lo tienen que agradecer”.


El suizo Roger Federer también elogia al argentino, “Guillermo fue uno de esos jugadores que dejaron una marca, sobre todo respecto a la ética de trabajo, para la próxima generación de tenistas”, como el sueco Mats Wilander: “Era mi héroe… Fue parte de una generación en la que estaban Connors, Borg y Nastase”.
Guillermo Vilas jugó su último partido profesional en 1992, a los 40 años. Casi tres décadas después, ”Willy” sigue reivindicando ser el número uno del tenis, convencido de que no se hizo justicia con él.
JUAN A. MEDINA.
EFE REPORTAJES

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