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El valle Logar, en el norte de Eslovenia

Eslovenia, cuna natal de Tadej Pogacar y Primoz Roglic, los dos ciclistas que dominaron este año el Tour de Francia, es un pequeño país alpino, con una naturaleza y paisajes espectaculares, ideales para el ciclismo, un deporte que tiene una larga tradición en esta república yugoslava.

Situada entre el mar Adriático en el sur, los Alpes Julianos en el este y el norte, y con prados y cuestas suaves en la parte este del país, tiene una ramificada red de miles de kilómetros de rutas aptas para ciclistas.
En el pequeño país, que tiene el tamaño de la provincia española de Badajoz, se puede entrenar el ciclismo ni bien salir de casa, hostal o automóvil y los visitantes pueden recorrer todo el país en bicicleta.
La red de rutas ciclistas atraviesa todo el país, desde los Alpes y el valle del río Soca, en el noroeste y norte, hasta terrenos más apacibles, con suaves pendientes y viñedos en la parte este del país, y también el ambiente mediterráneo, en el litoral del mar Adriático.
LARGA TRADICIÓN.
En Eslovenia el ciclismo ha sido popular durante generaciones. Casi cada ciudad tiene un club ciclista propio, existe una cultura de respeto de los ciclistas en el tráfico y una oferta turística especializada para ciclistas, con una buena infraestructura de senderos, información, asistencia y hospedaje.


Las bicicletas de la fábrica eslovena “Rog” ya eran las más populares en tiempos de la antigua Yugoslavia. La compañía se especializó más tarde en bicicletas plegables bajo el nombre “Pony”, que exporta a varios países europeos.
El dicho tradicional de que “no eres esloveno si no subiste al Triglav”, la montaña más alta de los Alpes eslovenos (2.864 metros), tiene su versión ciclista con “no eres esloveno si no subiste en Pony (bicicleta sin marchas) a Vrsic”, una popular subida ciclista de 1.611 metros de altura situada cerca de la triple frontera con Italia y Austria.
TIERRA DE CAMPEONES.
Cuando Pogacar, ganador del Tour este año, explica que su lugar natal, Klanec, unos 25 kilómetros al norte de Liubliana, significa en esloveno “cuesta” y que “tal vez por eso le gustan tanto las cuestas”, en realidad describe, más o menos, a toda Eslovenia.
También Roglic, nacido en Zagorje ob Savi, unos 55 kilómetros al este de la capital, cuenta lo mismo al hablar sobre el comienzo de su carrera ciclista, con una bici prestada “en una carrera de escaladas”.
Con el objetivo de promover el turismo ciclista, el Estado esloveno está invirtiendo unos 200 millones de euros por año en la infraestructura ciclista.
UNA NACIÓN DE DEPORTISTAS.
“Los eslovenos son una nación deportista que disfrutamos en pasar nuestro tiempo libre activamente en la naturaleza”, resume en declaraciones a Efe Bojan Zizek, presidente de la Red Ciclista de Eslovenia.
Las autoridades eslovenas quieren aprovechar ahora el “boom” ciclista esloveno tras el Tour de Francia, ofreciendo a los ciclistas aficionados rutas usadas por Pogacar y Roglic en sus entrenamientos.

Dos horas y media de espectacular ruta ciclista subterranea

“En un radio de unos 180 kilómetros, equivalente a una etapa del Tour de Francia o la Vuelta a España, uno puede disfrutar de lagos alpinos, de la capital verde europea, Liubliana, pasar por la región con grandes cuevas como Skocjan y Postojna, y llegar a la costa del mar Adriático, con la ciudad medieval de Piran”, asegura Zizek.
Incluso existe una ruta ciclista subterránea, de unos cinco kilómetros, a través del monte Peca, cerca de la frontera con Austria, destaca.
UN PAÍS VERDE.
Junto a ser la república ex yugoslava más avanzada, miembro de la Unión Europea (UE) desde 2004 y con un índice medio del Producto Interior Bruto (PIB) por habitante del 88 por ciento de la media europea, Eslovenia ha logrado preservar bien su entorno natural.
El 60 % del país está cubierto de bosques y casi un 40 % del territorio son parques y áreas naturales protegidas.
En 2017, la ONU proclamó a Eslovenia como el “país más sostenible en el mundo”, por cumplir 96 de los 100 indicadores de protección del clima, turismo verde, la preservación de la naturaleza y la biodiversidad y otros.
Eslovenia figura también entre los 10 países más seguros del mundo en 2020, según el World Population Review, un instituto estadounidense dedicado a estudios de población.
En 2016, la capital eslovena, Liubliana, fue proclamada como la Capital Europea más Verde de la UE, y con sus 230 kilómetros de rutas ciclistas y otras facilidades figura entre las 15 mejores ciudades ciclistas del mundo, según el llamado “Copenhagenize Bicycle Friendly Cities Index”.


“PROTESTAS DE BICICLETAS”.
El amor por la bicicleta ha alcanzado en Eslovenia incluso el ámbito de las protestas políticas. Desde el estallido de la pandemia del coronavirus, cada viernes cientos de ciclistas se manifiestan en Liubliana y otras ciudades del país contra el gobierno del primer ministro conservador populistas Janez Jansa.
También las demás ciudades, fuera de la capital, tienen buenas rutas ciclistas por las que uno puede explorar sus atracciones históricas y culturales – en bicicleta común o eléctrica, propia o alquilada-, por los itinerarios temáticos que proponen las oficinas de turismo locales o bien los que uno mismo idea.
Los ciclistas pueden recorrer la costa eslovena del Adriático, de 47 kilómetros, pasando por las pintorescas ciudades marítimas de Koper, Izola y Piran y las salinas de Secovje, pedaleando por el sendero adyacente a la antigua línea ferroviaria Trieste-Porec, conocida como la “Parenzana”.
Lonely Planet incluyó en 2018 al Valle del Vipava, unos 50 kilómetros al norte del puerto italiano de Trieste, entre los diez mejores destinos de Europa por sus excursiones de ciclismo y ofertas de vino.
Por Vesna Bernardic.
EFE/REPORTAJES

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