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El cerebro realiza la poda sináptica durante toda la vida pues es una tarea de mantenimiento esencial. Figura 3D, imagen de kjpargeter en Magnific.

Si no se cortan las rosas marchitas, el rosal reduce su floración o incluso deja de florecer. Algo similar ocurre en nuestro cerebro. Por eso, existe un mecanismo llamado poda sináptica que se encarga de eliminar las conexiones neuronales redundantes o que se utilizan poco para favorecer las más empleadas. Este es un proceso fundamental para el aprendizaje.

Durante el desarrollo del sistema nervioso hay una sobreproducción de conexiones entre neuronas. Los niños pequeños tienen una enorme cantidad de estas conexiones (que se denominan sinapsis), lo que les permite absorber mucha información y aprender a hablar, a caminar y a comprender el entorno. Así, durante los primeros años de vida, se crean muchas más sinapsis de las que serán necesarias en la edad adulta. Por eso, a medida que el niño crece, el cerebro utiliza un mecanismo llamado poda sináptica.

“Es un proceso natural por el que el cerebro remodela las conexiones entre neuronas (sinapsis), eliminando las que apenas se utilizan y reforzando o priorizando aquellas que sí lo hacen. Es una tarea de mantenimiento ejecutada por las células gliales, en particular la microglía, que favorece aquellos circuitos neuronales con mayor actividad”, explica el doctor Javier Camiña, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La microglía es un conjunto de células defensivas que se encuentra en el sistema nervioso central. Los especialistas del Centro de Neurociencias Cajal aclaran que el cerebro “cuenta con su propio sistema inmunitario porque los linfocitos presentes en el torrente sanguíneo que alcanzan cualquier tejido corporal amenazado no pueden traspasar la barrera hematoencefálica para llegar al sistema nervioso central. Aquí es donde entra en juego la microglía, unas células que resultan de un préstamo del sistema inmunitario al sistema nervioso central, en el que se infiltran durante la gestación. Su función principal consiste en reconocer las infecciones y tomar las primeras medidas necesarias con el fin de combatirlas”.

La experiencia de cada persona determina qué circuitos se crean, cuáles se estimulan y cuáles se descartan.
Foto: gpointstudio en Magnific.

 

La poda sináptica “ocurre cuando las células de la microglía detectan que hay contactos entre neuronas que no están funcionando o que son redundantes y deciden fagocitarlos para que la información fluya de una manera más eficiente y no se pierda en conexiones inútiles. El objetivo de la poda sináptica es, por lo tanto, lograr una conexión precisa de los circuitos cerebrales”, apuntan.

De igual modo, el doctor Camiña indica que el fin de este proceso es “mejorar el rendimiento neuronal y la sostenibilidad energética en el cerebro. Se elimina la redundancia de las conexiones excesivas y con poca actividad y se priorizan las que sostienen las funciones más utilizadas”.

 

 

La poda sináptica está estrechamente relacionada con el aprendizaje. El neurólogo indica que el aprendizaje “necesita la formación de conexiones neuronales en unos circuitos determinados que se refuerzan y especializan, lo que implica desestimar otras. Por ese motivo, necesita el proceso de la poda sináptica. La experiencia de cada persona configura qué circuitos se han creado, estimulado y mantenido y cuáles se han descartado. La poda sináptica es inherente al aprendizaje”.

La poda sináptica se produce con especial intensidad en determinadas épocas de la vida. “Los momentos más destacados tienen lugar en dos etapas trascendentales en el neurodesarrollo: la primera ocurre en la infancia, tras el pico de formación de sinapsis que se alcanza hacia los dos años, y la segunda se da en la adolescencia y juventud y afecta, sobre todo, a la corteza prefrontal”, detalla el doctor Camiña. El facultativo aclara que no todas las áreas llevan a cabo este proceso al mismo ritmo. “Las áreas sensoriales son más precoces y rápidas en su remodelado, mientras que las áreas ejecutivas (las que participan en la toma de decisiones y en la planificación) necesitan más tiempo y lo hacen más tarde”, especifica.

Pero, aunque la poda sináptica se dé con especial énfasis en determinadas etapas del desarrollo, el cerebro la sigue llevando a cabo durante toda la vida pues se trata de una actividad de mantenimiento. “Hay momentos, como los comentados previamente, que suponen una gran ‘reforma estructural’ y otros donde es una tarea rutinaria de menor calibre”, manifiesta el neurólogo. Asimismo, indica que, en el proceso de envejecimiento, especialmente si la persona presenta una enfermedad neurodegenerativa, este proceso se desregula y puede afectar a sinapsis sanas.

El cerebro realiza la poda sináptica durante toda la vida pues es una tarea de mantenimiento esencial. Neurona genenada por IA. Imagen de vwalkte en Magnific.

 

A veces se produce una poda sináptica anormal, ya sea por exceso o por defecto, lo que puede ocasionar importantes consecuencias en el funcionamiento del cerebro. “Una poda excesiva condiciona una menor conectividad y capacidad de procesamiento de información y una poda insuficiente perpetuaría una sobrecarga ineficiente de conexiones”, expresa el neurólogo.

Algunas investigaciones relacionan una poda sináptica anormal con trastornos como la esquizofrenia, el autismo o el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). El doctor Camiña subraya que se trata de áreas de investigación reciente, “sin traducción clínica todavía”. Las hipótesis formuladas en este sentido tienen que ver con cambios en la actividad y densidad de la microglía, que es la que participa en el proceso de la poda sináptica.

“En la esquizofrenia se ha identificado una variante genética que facilita el marcado de sinapsis para su eliminación por la microglía, lo que podría favorecer una pérdida excesiva de conexiones. En el trastorno del espectro autista existe un aumento de densidad microglial, pero no hay una evidencia sólida relacionada con la poda pues hay información tanto con una poda excesiva como con una deficiente”, manifiesta el neurólogo.

La poda sináptica es esencial para el aprendizaje. Imagen de jcomp en Magnific.

 

En cuanto al TDAH, el especialista indica que no hay suficiente información para relacionarlo con el proceso de la poda sináptica. En este sentido, señala que las personas con TDAH parecen presentar un retraso madurativo cortical, pero no se puede concretar el mecanismo subyacente.
Purificación León
EFE-REPORTAJES

 

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